PIB 2022: ¿Cuánto crecerá la economía de América Latina?
Santiago, Chile, 2013. Foto: Daniel Garcia Neto/ Creative Commons (licensed under CC BY-NC 2.0).
Economía

El fantasma (histórico) de la inflación regresa para acechar el crecimiento de América Latina en 2022

Las políticas de estímulo adoptadas para mitigar los efectos de la pandemia se están eliminando para combatir la creciente y persistente inflación en la región. La recuperación impulsada únicamente por la reapertura de la economía, dicen economistas de Itaú-BBA y Oxford Economics, ya es parte del pasado

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América Latina ya iba camino a otra década perdida, en términos de desarrollo económico, cuando estalló la crisis sanitaria del COVID-19. Luego de casi dos años de pandemia, los economistas buscan extraer de los indicadores y las entre líneas de la situación política las proyecciones para 2022. Las primeras conclusiones tocan un problema histórico que se ha vuelto increíblemente visible en los últimos tiempos: el mundo en su conjunto saldrá de la pandemia mucho más desigual de lo que entró. Y esto se refleja directamente en las proyecciones para el PIB de 2022.

En marzo de 2021, la región que concentra al 8,2% de la población mundial tomó la delantera en la crisis sanitaria al responder por más de una cuarta parte de todas las muertes por COVID-19 en el mundo – ese mes, América Latina fue el lugar del planeta con el mayor número de muertes por COVID-19 por cada millón de habitantes. En la actualidad, se registran más de 1,5 millón de muertes, alrededor de un tercio del total. Y ese número es lo más triste en este escenario.

Las medidas de aislamiento, necesarias para contener la brutal propagación de la enfermedad, derrumbaron la actividad económica en la región, ya debilitada por crisis anteriores. Brasil, Chile y Colombia fueron algunos de los países que se apresuraron en tomar medidas macro para garantizar la liquidez en el mercado financiero, el crédito en la economía real y también los ingresos de emergencia para los millones de personas que se quedaron sin trabajo a lo largo de este período. Aún así, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL) estima que 22 millones de personas habrán caído al umbral de la pobreza en 2020, lo que eleva el total a 209 millones (de los cuales 78 millones vivirían en una situación de pobreza extrema).

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Esto significa que si en 2019 el 30,5% de la población latinoamericana era pobre, en 2020 esta proporción se elevó al 33,7%. Con la reanudación de las actividades, a pesar del progreso desigual de la vacunación, estas son las personas que más sienten ahora el efecto secundario del cuadro pintado arriba: la inflación.

Según las últimas proyecciones, en Brasil la inflación oficial de 2021 será cercana al 10%; para 2022, se proyecta que caerá al 5%. Las estimaciones para Argentina apuntan a un alza surrealista de precios del 38%, que podría llegar al 45% en 2022. Para México, Colombia, Chile y Perú la previsión es de tasas en torno al 7%, 5%, 6,6% y 5,7%, respectivamente.

Mientras que los países desarrollados tienen margen fiscal para retrasar al máximo la eliminación de las medidas de estímulo y reconducir la relación oferta-demanda, los países emergentes se ven obligados a subir las tasas de interés como la forma más rápida de frenar el aumento de los precios. Así, la verdadera recuperación, dicen los economistas, recién empezará en 2022 y, aun así, de manera lenta y (como siempre en América Latina) bastante desigual.

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“Desde hace algún tiempo, la inflación se ha acelerado en todos los países de la región y está por encima de la meta en todos ellos. Esto está llevando a un ajuste en la política monetaria. La deuda [pública] ha aumentado mucho y estos países no imprimen una moneda de reserva [como Estados Unidos y la Unión Europea]. Este problema fiscal explica que la economía mundial va a salir [de la pandemia] aún más desigual de lo que entró. Los países maduros, con mayor capacidad fiscal, podrán mantener el expansionismo durante más tiempo y, como resultado, su PIB se recuperará de manera más consistente que el de los países emergentes. (…) Los desarrollados pueden esperar que el crecimiento por sí solo reduzca la deuda. Por eso también vemos que la actividad va cayendo [de nuevo, ya no solo por el virus, sino también por la inflación y las tasas de interés] en los mercados emergentes, todos van en esa dirección”, analiza Mário Mesquita, economista jefe de Itaú-BBA, el brazo de análisis y consultoría del mayor banco de América Latina que cotiza en bolsa.

Mesquita considera que en el análisis de América Latina el panorama político es siempre un factor adicional y necesario para quien quiera entender lo que está pasando en la región, pero que el gran tema es, de hecho, el fiscal. Según la CEPAL, América Latina enfrenta su mayor desafío fiscal desde la crisis de la deuda pública de principios de los años 80, cuando el PIB cayó un 6,1%.

Argentina tiene un acuerdo difícil con el FMI [que pondrá a prueba a la coalición que gobierna el país, derrotada en las primarias de 2021], Chile está saliendo de unas elecciones [y tendrá una nueva Constitución], y en 2022 hay elecciones en Colombia, en Brasil [lo que probablemente hará que se posterguen los ajustes fiscales]. Perú ha elegido un gobierno antisistema y tiene un parlamento fragmentado que podría conducir a una nueva destitución y una nueva disolución del Congreso. México es un caso aparte, porque a pesar de la característica populista típica de los latinos, el presidente [Andrés Manuel López Obrador] es bastante conservador desde el punto de vista fiscal, no gasta. Sin embargo, hay mucha incertidumbre regulatoria”, comenta Mesquita.

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Según él, en general el riesgo político siempre golpea primero el tipo de cambio y luego la inflación, afectando la actividad. Sin embargo, en sus proyecciones, Itaú-BBA no ha considerado ninguna lectura específica al respecto – no al punto de modificarlas per se.

En el análisis de Itaú-BBA, Chile es uno de los países con mejores condiciones para liderar la recuperación en la región. “El país se beneficia de décadas de una gestión macro prudente y de una acumulación en el sector del ahorro privado (…) que ahora se está utilizando. La economía del país ha entrado más sana en la pandemia y, por lo tanto, se está recuperando de manera más fuerte también”, dice Mesquita. Asimismo, afirma que la necesidad de un ajuste fiscal será más fuerte en 2022, lo que también explica la expectativa de un menor crecimiento del país en 2022. Itaú-BBA ve el país cerrando 2021 con un PIB del 12% y desacelerando a 1,8% en 2022.

Pero mientras que Chile tiende a subir las tasas de interés para contener una economía sobrecalentada, en Brasil el escenario no es de aumento de la demanda. La mayor economía de América Latina está estancada desde marzo. Aun así, como una manera de tratar de controlar la inflación, es probable que el Banco Central eleve las tasas de interés por arriba del 11% (11,25% en el primer trimestre en la proyección de Itaú-BBA y 11,50% o más en la de Oxford Economics). “Con la previsión de que la tasa real suba un 8% en 2022, Brasil verá el mayor ajuste monetario de América Latina”, escribieron los economistas de Oxford Economics, Marcos Casarin, Felipe Camargo, Joan Domene y Debora Reyna, en el último informe de diciembre.

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En la evaluación del equipo de Oxford Economics, el ajuste fiscal y monetario que vendrá en 2022 ya hace que América Latina mire por el espejo retrovisor la recuperación impulsada puramente por la reapertura de la economía. E incluso con este ajuste, la convergencia hacia las metas de inflación será lenta debido a la persistente inflación importada.

En un informe, la consultora recuerda que Brasil, que recortó el gasto primario en un 7% del PIB este año, volvió a una recesión técnica, y que el presidente Jair Bolsonaro rompió con el poco apoyo del mercado que aún tenía al modificar el techo de gasto constitucional para aumentar el gasto social y el tamaño de la máquina, con la mirada puesta en las elecciones de 2022. Por si la pandemia no fuera suficiente, la necesidad de un ajuste fiscal deseado por el mercado y la (casi segura) disputa entre Bolsonaro y el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva son dos ingredientes más que harán de 2022 un año de turbulencias para la economía brasileña.

(Traducido por Adelina Chaves)