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Deuda para crecer: los empresarios brasileños empiezan a encantarse con el venture debt

El venture debt, una especie de "préstamo subvencionado", es útil para impulsar el crecimiento de las startups sin erosionar las participaciones de los fundadores y otorga a los acreedores el derecho a una bonificación en caso de éxito de la empresa

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Conocido desde hace tiempo en el escenario estadounidense, el venture debt es un formato de inversión que poco a poco va ganando terreno entre las startups brasileñas como opción para captar fondos. Considerado un tipo de inversión «más barata» para el empresario, porque diluye menos la participación de los fundadores en comparación con el venture capital, el venture debt puede ser incluso un complemento de las rondas de capital, contratado para fines más operativos, como la originación de crédito o la compra de activos físicos.

En el último año, empresas como BTG Pactual, Brasil Venture Debt y Brex anunciaron planes para apoyar a las startups a través de este tipo de inversión, apostando por la idea de realizar préstamos a negocios prometedores como una forma de impulsar nuevos negocios en el país.

Pero, después de todo, ¿qué es el venture debt?

En los años 70, el término venture debt se utilizaba para referirse a un tipo de préstamo que tomaban las nuevas empresas en sus etapas iniciales, y cuando el capital prestado se utilizaba para financiar los activos necesarios para iniciar sus operaciones, como maquinaria, ordenadores o incluso equipos de laboratorio.

La misma dinámica se ofreció más tarde a las startups, sobre todo en el contexto económico estadounidense, cuando prestamistas como Silicon Valley Bank o WTI empezaron a otorgar préstamos a startups que contaban con el apoyo de reconocidos fondos de venture capital. De ahí surgió la idea de la «inversión en deuda», que estructura las deudas de forma personalizada, con prioridad respecto al capital de los accionistas, con vencimiento a largo plazo y por lo general vinculadas a garantías basadas en créditos potenciales (incluso si no se realizan) y en las acciones de la empresa.

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La ventaja para los acreedores que ofrecen venture debt tiene que ver con una dinámica que funciona como una especie de «préstamo subvencionado». Además de recibir una remuneración de renta fija (el pago de los intereses del préstamo realizado), existe la oportunidad de recibir como “bonificación” una renta variable en función del éxito de la startup que recibió la “inversión prestada”.

“La diferencia con una deuda ordinaria radica en las condiciones del préstamo, que incluyen una remuneración en caso de éxito de la startup. Es decir, además de las condiciones de la deuda, con pago de intereses y principal, también existe la opción de que, si la startup tiene éxito, el acreedor reciba una condición extra además de los intereses y el principal acordados”, resume Liliam Carrete, profesora de Finanzas para Startups de la Universidad de São Paulo (USP).

Por otro lado, las startups que apuestan por el venture debt encuentran en él una forma «más barata» de captar inversiones, ya que, a diferencia de lo que sucede en una ronda de venture capital, los emprendedores no necesitan «vender» parte de su propiedad en la startup a los inversores. “En la práctica, es un dinero más barato para la empresa, porque el empresario puede conservar entre el 80% y el 90% del equity que cedería en una ronda de venture capital”, detalló Julia Figueiredo, líder de operaciones de la estadounidense Partners for Growth (PFG) en una entrevista reciente con LABS.

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El venture debt suele ser un préstamo tomado de un fondo inversor que debe pagarse en un plazo determinado, ya sea con montos obtenidos por la liquidez, la generación de ganancias o incluso (pero menos recomendable) con una nueva ronda de inversiones.

Debido a esta característica, los expertos en el tema indican que el debt venture es ideal para startups o empresas que se encuentran en una fase de crecimiento, para que puedan considerar las cuentas por cobrar futuras o incluso las expectativas futuras de ganancias como fuentes de pago del préstamo realizado con el fondo inversor.

Diferencias entre el venture debt y la financiación tradicional

CriteriosVenture Capital (VC)Venture DebtBancos tradicionales
Costo de los fondosMás alto
(a corto y mediano plazo)
IntermediarioMás bajo
Dilución de la participación de los sociosAlto
(superior al venture debt)
BajoNinguna
Exigencia de garantías realesNoNo
Historial de rendimiento / rentabilidad operativaNoNo
Derechos de gobernanza para los inversoresNoNo
Tiempo de análisis y liberación de fondos3 a 6 meses1 a 3 meses1 y 2 meses
Fuente: adaptado de BTG Pactual

La mayor madurez empresarial puede apalancar el venture debt en Brasil

Según los datos de Pitchbook, el mercado estadounidense experimentó un salto de operaciones de venture debt entre 2017 y 2019, desacelerándose un poco en los últimos años. Parte de este movimiento, según Carrete, tiene que ver con el nivel de madurez del ecosistema empresarial estadounidense, en el cual las inversiones en fase avanzada (later stage) son más intensas.

“Los inversores en Estados Unidos están migrando a inversiones en etapas tempranas (early stage) debido a la enorme competencia para acceder a las mejores inversiones, y el venture debt se convierte en una alternativa para diferenciarse del venture capital”, analiza Carrete.

Según Gabriela Gonçalves, socia y directora de Brasil Venture Debt, las empresas que suelen recurrir al venture debt son aquellas con un gran volumen de crecimiento y que tienden a ser «quemadoras de efectivo», para las cuales importa más la perspectiva de un inversor de debt venture que la de un acreedor tradicional.

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“Fue el caso de Airbnb, que a principios de 2020 hizo un venture debt de US$ 3.000 millones. El objetivo era poder esperar a que la situación mejorara y hacer el IPO, que ya estaba previsto, sin los riesgos y volatilidades del inicio de la pandemia”, recuerda.

En el escenario brasileño y latinoamericano, el uso del venture debt aún es discreto y, por lo tanto, difícil de mapear. Aparte los casos anecdóticos, como las inversiones en debt venture realizadas por Itaú BBA, BTG Pactual y Galapagos Capital, faltan datos agregados sobre este tipo de inversiones en Brasil. Gonçalves y Carrete coinciden en que esto se debe, en parte, a la madurez del ecosistema emprendedor regional.

«El venture debt es una parte, un submercado del ecosistema de venture capital, y solo puede existir si hay un mercado de venture capital maduro; crece a medida que también se desarrolla el venture capital. Ya tenemos números de venture capital razonables en Brasil, pero en América Latina este mercado aún es joven”, contextualiza la inversora. Gonçalves cree que existe también una cuestión relacionada con la madurez del venture debt como producto, que existe en Estados Unidos desde hace más de 40 años, pero que aún se está adaptando al mercado brasileño y buscando las mejores formas de estructurarse localmente.

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A las cuestiones de madurez del mercado y del producto se suma el desafío de la madurez de los empresarios que, sobre todo en un país que tiende a ser reacio al concepto de deuda, no siempre entienden el potencial de la deuda como palanca de crecimiento. «Diría que el 90% de los empresarios brasileños están bien preparados para negociar acuerdos de equity, pero no conocen lo suficiente para discutir contratos de deuda, porque nunca lo han hecho antes», revela.

Otro punto crítico, destaca Carrete, tiene que ver con nuestra alta tasa de interés y nuestras cifras de endeudamiento. “Una startup no puede permitirse un tipo de interés básico del 12% más el riesgo de impago”, advierte. Sin embargo, se espera que el debt venture crezca en Brasil, sobre todo con la llegada de los inversores internacionales.

Con un mercado de 200 millones de consumidores potenciales y muchos problemas por resolver, el país se presenta al mundo como una fuente de oportunidades de negocios. “Los inversores miran a Brasil, lo que genera una expectativa de ingreso de recursos y lleva a una competencia por las mejores startups. Esto abre espacio para que los inversores internacionales ingresen con este tipo de recurso, que es más barato para el empresario”, afirma.

(Traducido por Adelina Chaves)

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